Por Juan Ignacio Repetto
Colombia y Bolivia tuvieron actuaciones muy dispares en la Copa América de 2001. Los cafeteros, que ese año fueron anfitriones de la competencia, pudieron coronarse por primera vez como los mejores del continente y superaron con claridad todos los obstáculos que se les impusieron: seis victorias en igual cantidad de presentaciones y la increíble marca conseguida por Óscar Córdoba, que no recibió ningún gol en todo el torneo.
Totalmente diferente fue el papel de Bolivia que, cuatro años después de obtener su primer título, no pudo anotar y fue derrotada en los tres encuentros que disputó en tierras colombianas.