viernes, 2 de septiembre de 2011

Cagna, un ganador a lo grande


Por Gonzalo Durand


"Era un técnico adentro de la cancha". Así lo definían varios de sus compañeros a Diego Cagna, el ex jugador de Independiente y Boca que conquistó tres títulos con la camiseta del Rojo, e ícono fundamental del club de la Ribera con el que ganó nueve campeonatos.


Luego de disputar 90 cotejos en Argentinos Juniors entre 1988 y 1992, el Flaco emigró hacia Avellaneda para disfrazarse de Diablo y tener su primera oportunidad en un club de los denominados “grandes” a nivel nacional. Con la polifuncionalidad como recurso principal, Cagna se presentó a las órdenes de Nito Veiga y de a poco se ganó un lugar en el esquema inicial.  Sin embargo, con la llegada del nuevo entrenador Ricardo Pavoni perdió terreno, y comenzó a alternar la titularidad, una situación que se repitió entre 1992 y 1996, con 26 partidos jugados y 3 goles convertidos. A pesar de su poca participación entre los titulares, integró los planteles que ganaron las Supercopas de 1994 y 1995, además de la Recopa de 1995. No sólo obtuvo sus primeros tres campeonatos internacionales, sino que además tuvo la oportunidad de llegar a la Selección Argentina, con la que ganó la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de 1995.


A mediados de 1996, y sin la continuidad que quería, Cagna decidió mudar su fútbol a la Boca, donde supo acaparar la atención de Carlos Salvador Bilardo, el técnico xeneize de aquel entonces que combinó el juego del incansable mediocampista  con los aportes de Roberto Pompei, Diego Latorre, Sebastián Rambert y Hugo Romeo Guerra, entre otros. A pesar de formar muy buenos equipos, Boca no encontraba la fórmula para salir campeón y extendía una sequía de campeonatos que se acrecentaba con las vueltas olímpicas de River, el clásico de toda la vida. En relación a esta inefectividad de pasar seis años sin ser campeón, el presidente Mauricio Macri trajo a un entrenador determinante en la vida futbolística del club y sobre todo, de Diego Cagna. El elegido fue Carlos Bianchi, y los éxitos no tardaron en llegar. El Torneo Apertura 1998 y el Clausura 1999 fueron los dos primeros títulos que obtuvo el futbolista xeneize. Con ambos certámenes además llegaban dos situaciones inolvidables en la vida de cualquier jugador: la convocatoria a la Selección Argentina de Marcelo Bielsa para jugar la Copa América, y meses más tarde, la oportunidad de poder emigrar a Europa. 105 partidos disputados y 7 tantos eran solamente las estadísticas que dejaba un futbolista que muchas veces pasaba inadvertido, pero que tácticamente sobresalía por sobre el resto del equipo.


Con el comienzo del siglo XXI, Cagna daba el salto al Viejo Continente para incorporarse al Villarreal de España, donde participó en 77 choques con 3 goles anotados entre el 2000 y el 2002. Luego tuvo un breve paso durante 6 meses en 2002 en Atlético Celaya de México y fue allí donde se dio cuenta que su lugar en el mundo estaba en Argentina, el país donde desplegó su mejor versión como futbolista. 


Con el retorno de Bianchi a Boca como entrenador, el Flaco regresó para afrontar sus últimos años como profesional, se calzó la cinta de capitán, y finalmente ganó varios títulos internacionales como las Copas Libertadores e Intercontinental del 2003, Copas Sudamericanas 2004/2005 y la Recopa Sudamericana 2005.


Concluida su etapa como futbolista, Cagna se dedicó a la dirección técnica y tuvo su primera experiencia en Tigre. Además de lograr el ascenso a Primera División luego de 28 años, el reciente DT lograba el mayor logro de la historia del club: fue subcampeón de un triangular que disputaron San Lorenzo y con su querido Boca para definir al campeón del Torneo Apertura 2008. Finalmente, su ex equipo dio la vuelta olímpica por diferencia de gol. Al año siguiente, renunció a su cargo de entrenador del club de Victoria, y tras un año sin dirigir, reemplazó a Hugo Tocalli como técnico de Colo Colo, a quien comandó solamente por 10 meses por la falta de resultados positivos a lo largo de la campaña. 


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