Por Ian Bastardo Sosa
Martín Palermo, quien está a días de poner punto final a su extensa y exitosa carrera, hizo goles de todos los colores y para todos los gustos. En su registro, los hay de cabeza, desde la mitad de la cancha, lesionado, de chilena, colgado del travesaño, de zurda y de derecha. El goleador no tenía problema en pegarle con las dos piernas y así lo hizo una noche en cancha de Vélez, aunque con las dos al mismo tiempo para convertir de penal.
