viernes, 9 de septiembre de 2011

Artime: idolatrado en Córdoba y olvidado en Avellaneda

Por Matías Carusso





Cuando se menciona a Luis Fabián Artime se lo recuerda por su paso por Belgrano de Córdoba, donde jugó durante cuatro etapas, convirtió 94 goles en 343 presentaciones y se convirtió en uno de los máximos ídolos de la parcialidad celeste. Sin embargo entre los años 1989 y 1991 se desempeñó en Independiente y no tuvo la continuidad esperada.

Debutó en Ferro a los 19 años en la temporada 1985/1986 de la mano de Carlos Timoteo Griguol y permaneció en el club del Oeste hasta el torneo 1988/1989. Los 12 goles en 70 partidos fueron motivos suficientes para que el delantero pase a Independiente.

De esta manera, Artime se sumó al Rojo de Avellaneda, último campeón del torneo local, con la esperanza de sumar los minutos necesarios para poder mostrarse. Sin embargo, aquel equipo contaba con figuras como Ricardo Bochini, Rubén Insúa y Carlos Alejandro Alfaro Moreno, quienes dificultaron que el delantero pueda jugar con continuidad. Esto provocó que, a pesar de los 12 tantos en 50 partidos, “El Luifa” abandonara la institución.

“En Independiente se van a arrepentir, en cambio, Belgrano me motiva porque ahí voy a tener continuidad”, dijo Artime. Luego de ello, Belgrano hizo todo lo posible para contratarlo y la historia del centro delantero comenzó a cambiar. Arribó a Córdoba a comienzos de 1992 y el 23 de febrero debutó, paradójicamente, frente al club que lo vio nacer, Ferro.  

Con el paso del tiempo y a base de goles, la relación entre Artime y la hinchada Pirata se hizo muy fuerte. Las conquistas frente a Talleres, sumado a su papel fundamental en el ascenso conseguido en 1998, lo convirtió en una gloria del club. En aquella ocasión, el Celeste derrotó en la final a Aldosivi de Mar del Plata y consiguió su pase a la máxima categoría. En total y a lo largo de su paso por el club cordobes, “El Luifa” será recordado no solo por sus 94 tantos en 343 encuentros, sino también por haber defendido más de una vez los intereses de la institución.


Por su parte, cada partido que le tocó convertir contra Independiente se lo hizo notar a la gente, quienes desde un primer momento esperaron que su rendimiento sea como lo fue el de su padre, jugador del club que vivió una época dorada como jugador.

Además, el oriundo de Ramos Mejía pasó por San Lorenzo (1993/1994), Tigre (1999), Gimnasia (2001) y Melgar de Perú (2002). Sin embargo, a lo largo de su carrera como futbolista profesional, Artime será conocido por ser un recordado Pirata que por un Diablo olvidado.

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